Pintura al óleo sobre lienzo que representa a D.ª Catalina de la Cerda y Sandoval, Condesa de Lemos, virreina de Nápoles y fundadora del Convento de MM. Clarisas de la Purísima Concepción de Monforte de Lemos. La retratada aparece ya bajo la identidad religiosa de Sor Catalina de la Concepción, nombre adoptado tras su ingreso en la comunidad clarisa en 1633. La obra, realizada con posterioridad a esa fecha y antes de su fallecimiento en 1648, constituye un buen ejemplo de los modelos de la retratística conventual femenina de la primera mitad del siglo XVII.
La figura se presenta de pie, en posición frontal y ligeramente girada, vestida con el hábito completo de la orden: túnica marrón, toca blanca, manto negro y cordón de cinco nudos, símbolo de la profesión franciscana. Con la mano derecha sostiene un libro de oración apoyado sobre una pequeña mesilla, elemento que subraya su dedicación a la lectura devocional y al ejercicio espiritual. El rostro, de rasgos maduros y expresión serena, transmite una intensa sensación de recogimiento interior, reforzada por la presencia de un globo celeste a sus pies, alegoría del desprecio por el mundo y de la renuncia a las vanidades terrenales.
La escena se desarrolla en una estancia de dimensiones reducidas, definida por una iluminación tenue que se concentra sobre la figura protagonista. Las cortinas encarnadas que enmarcan la composición introducen un elemento de teatralidad controlada, habitual en la retratística barroca, al tiempo que contribuyen a destacar la presencia de la retratada. La sobriedad del espacio, junto con la ausencia de elementos superfluos, refuerza la lectura espiritual de la imagen y sitúa a la figura en un ámbito de retiro y contemplación propio de la vida monástica.
Desde el punto de vista estilístico, la pintura se inscribe en la órbita de la escuela española barroca, caracterizada por la austeridad cromática, el naturalismo y el marcado carácter devocional de sus composiciones. En lo relativo a la autoría, la obra puede atribuirse a algún taller de la escuela castellana con ciertos vínculos con ambientes conventuales o nobiliarios. Asimismo, este retrato forma pareja en la colección con el Retrato del Duque de Lerma, padre de la retratada, lo que refuerza su función representativa y dinástica.
Por último, en el ángulo superior derecho se conserva una inscripción hoy ilegible, cuyo contenido original pudo hacer referencia a la identidad, virtudes o condición religiosa de la retratada.
- Chamoso Lamas, M. y Casamar, M. (1980). Museo de Arte Sacro Clarisas de Monforte de Lemos. Madrid: Caja de Ahorros de Galicia.
- Sáez González, M. (2018). Coleccionismo y almoneda del gran Conde de Lemos, Don Pedro Fernández de Castro. Lugo: Diputación de Lugo.