Portapaz de estética manierista realizado en plata sobredorada decorado con diversas placas de esmalte. La pieza sigue una disposición similar a la de un pequeño retablo, dividiendo su cuerpo central en tres naves, siendo la central más ancha que las laterales. Así, sobre un banco con avances en los laterales y decorado con placas de esmalte, se desarrolla un espacio a modo de escena y protegido por el gran arco de medio punto de la parte superior, el cual sigue un esquema similar al de un arco de triunfo. En el centro, la placa de esmalte de la parte inferior actúa como elemento de transición hacia una elaborada representación de la Asunción. En ella, la Madre de Dios aparece envuelta en un ampuloso manto e impulsada por ángeles niño en marcado sentido ascensional. Asimismo, la figura demuestra un cuidadoso estudio anatómico del cuerpo femenino, que, sin embargo, presenta un canon ligeramente alargado de gusto miguelangelesco. Destaca el tratamiento de los ropajes, los cuales aparecen cuidadosamente representados mediante la técnica de paños mojados. Por lo demás, el fondo aparece ligeramente difuminado, lo que crea una sensación de profundidad, motivada por el uso del sfumato como recurso expresivo.
Como se mencionó anteriormente, la escena está enmarcada por un gran arco de medio punto, compuesto por dos tramos laterales con decoración a base de candelieri y con incrustaciones centrales de pedrería (hoy desaparecidas). A continuación, dos pináculos sirven de arranque para el gran arco que envuelve la escena, el cual presenta una especie de arquivolta decorada con esmaltes y una secuencia de rosetas. Ya en la parte superior, en las enjutas, dos ángeles parecen sostener la correspondiente corona sobre la cabeza de la Virgen (desaparecida).
En cuanto a las calles laterales, el avance del banco inferior tiene continuidad en los conjuntos de columnas pareadas, generando una gran sensación de amplitud espacial en el conjunto. Estas presentan un fuste estriado y un tramo inferior decorado con grutescos. También cuentan con capiteles corintios que sostienen un delgado entablamento que se extiende hacia el arco descrito anteriormente. Sobre él, a ambos lados, aparecen dos pequeños balcones abalaustrados que encierran un órgano a la derecha y un facistol con un libro de himnos a la izquierda. Este espacio está protegido por sendos templetes dobles sostenidos por una secuencia ascendente de estípites y cariátides, respectivamente.
En la parte superior, un friso con una larga placa de esmalte da paso al frontón de remate, que contiene en su centro un medallón con una paloma, símbolo del Espíritu Santo. En cada vértice del triángulo, tres figuras: dos femeninas a los lados, símbolo de la antigua y la nueva Lei, y una central, la cual representa a Cristo bendiciendo entre dos finas volutas.
El reverso presenta una decoración más compleja, en la que un gran motivo a base de candelieri sirve como soporte a una figura coronada que nos remite a los modelos del Sol Invicto de la Antigüedad romana.
- Chamoso Lamas, M. y Casamar, M. (1980). Museo de Arte Sacro Clarisas de Monforte de Lemos. Madrid: Caja de Ahorros de Galicia.
- Sáez González, M. (1987). La platería en Monforte de Lemos. Lugo: Diputación de Lugo.